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jueves, 2 de junio de 2016

MI VIDA ES UN ESPEJO


Un pensamiento para reflexionar:
Todas las personas de mi Vida son reflejos de una parte de mí. Los seres que amo reflejan mis aspectos amorosos. Las personas que me caen mal reflejan esas partes mías que necesitan curación. Todas las experiencias de la Vida son oportunidades para crecer y sanar.

Las personas de mi Vida son verdaderos reflejos míos, y me brindan la oportunidad de crecer y cam­biar.
Louise Hay

viernes, 29 de abril de 2016

UNA FORMA DE SER FELIZ




Nada es estático, todo está siempre cambiando y en movimiento, nuestras células se van renovando día a día, la propia naturaleza nos muestra esto también pues siempre está en un crecimiento y una evolución continua. 
Lo mismo sucede con nosotros, hoy no somos los mismos que ayer ni que el año pasado, sin embargo muchas veces nos aferramos a una idea, a una persona, a un miedo, a un dolor por algo que nos hicieron o por algo que hicimos etc. y nos quedamos estancados en el tiempo, en esa situación o en esa manera de pensar, muchas veces durante años. Con esa actitud sólo estamos yendo en contra de nuestra propia naturaleza, estamos generando un bloqueo que no nos permite avanzar, crecer. 
La clave está en fluir, tal como fluyen las olas del mar, no aferrarnos a nada ni a nadie, vivir bien en el ahora, momento a momento, dejar que vengan nuevas ideas, nuevas personas, nuevas experiencias, ser flexibles y estar abiertos al cambio. Esa es la actitud con la que lograremos vivir acorde con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea, sólo así podemos encontrar el camino a la felicidad que tanto deseamos.

miércoles, 20 de abril de 2016

HAY ABUNDANCIA PARA TODOS, INCLUYÉNDOME A MI


Hay tal cantidad de alimentos en el planeta que podríamos alimentarnos todos. Sí, hay personas que se mueren de hambre, pero no es la falta de alimentos sino la falta de amor lo que permite que esto ocurra. Hay muchísimo dinero y riqueza en el mundo, más de lo que nos imaginamos. Si todo se distribuyera equitativamente, más o menos en un mes, los que tenían dinero tendrían más  y los que eran pobres ahora volverían a serlo. Porque la riqueza tiene que ver con la conciencia y la sensación de merecimiento. Hay miles de millones de personas en este planeta, _y sin embargo hay personas que dicen que están solas. Si no tendemos la mano, el amor no nos podrá encontrar. Así pues, cuando afirmo mi valía y merecimiento, lo que necesito viene a mí en el momento y el lugar perfectos.


AFIRMA:
"El Océano de la Vida es generoso con su abundan­cia. Todas mis necesidades y deseos son satisfechos antes de que lo pida. Mi bien me viene de todas partes, de todas las personas y de todas las cosas."
Louise Hay: "Vivir"

jueves, 25 de febrero de 2016

SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD


Según la Ley de Atracción cuando nos enfocamos en algún pensamiento, sea acerca de lo que queremos o de lo que no queremos, con nuestra vibración lo estamos atrayendo a nuestra vida y basta con que le prestemos la atención suficiente para que se haga realidad. 
Eso estaría estaría explicando por qué cuando tememos que pase algo y mantenemos ese pensamiento, esa  vibración atrae aquello que mantenemos en la mente, y luego decimos: "¿vez? tenía razón". Pero, si hubiéramos apartado nuestra atención de aquello que tememos, es casi seguro que no se habría realizado de esa manera.
Abraham-Hicks lo explica de la siguiente forma:
Todo pensamiento que ha sido pensado sigue existiendo, y cuando te concentras en un pensamiento, activas su vibración en tu interior. De modo que sea lo que sea a lo que le estés prestando atención, se ha convertido en un pensamiento activado. Pero cuando apartas tu atención de un pensamiento, queda latente o ya no está activo. Cuanta más atención le prestas a un pensamiento y cuando te concentras en él practicando su vibración, éste adquiere fuerza dentro de tu propia vibración, y entonces el pensamiento practicado se convierte en creencia. 
Abraham-Hicks

sábado, 23 de enero de 2016

NO ERES TU, SOY YO...


Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, quien fue sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia. Después de leer ésto tu visión de la vida puede cambiar...

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo: "Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

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