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jueves, 29 de enero de 2009

COMO DESARROLLAR LA AUTOESTIMA (3)

Técnicas eficaces para aprender a valorarnos y respetarnos
Patricia Cleghorn

El aceptarte te ayuda a hacer cambios
No necesitas retrasar el gustarte y aceptarte. A menudo sentimos que si perdiéramos una determinada cantidad de kilos de peso o generáramos más dinero estaríamos, a mitad del camino para ser aceptados por los demás. Todos los seres humanos deseamos ser amados y aprobados por otras personas. Es natural que tú quieras esto para ti y que disfrutes cuando esto ocurra. Sin embargo, la persona más importante que debe aceptarse eres tú mismo(a). Es muy difícil para los demás estimarte y aceptarte tal como eres, si tú mismo eres quien no se acepta. Si te consideras inaceptable e indeseable en ciertos aspectos, concéntrate expresamente en aquello que te gusta de ti mismo.
Aceptarse y estimarse es una grata sensación que te ayudará a llevar la mejor vida que puedas imaginar. Ser autocompasivo y auto comprensivo no te volverá apático. Es más fácil hacer los cambios que deseas si te apoyas y te das ánimos. ¡Por ello no debes aplazar el momento de gustarte y sentirte bien contigo mismo hasta que hayas realizado los cambios deseados para mejorar tu vida! Si de entrada te aceptas tú mismo, tal como eres, lograrás más fácilmente tus objetivos con respecto, por ejemplo, al peso corporal, la delgadez deseada, el progreso en tu trabajo y una mayor armonía en tus relaciones. ¡Tu propia aceptación es un amigo que desearás tener de por vida!
Me empieza a resultar más fácil aceptarme.

miércoles, 28 de enero de 2009

COMO DESARROLLA LA AUTOESTIMA (2)

Técnicas eficaces para aprender a valorarnos y respetarnos
Patricia Cleghorn

Deja de criticarte y empieza a apreciarte a ti mismo
Un primer paso sería darse cuenta de cuándo te comportas de un modo autocrítico. Ser consciente de esa voz interior que, como una cantinela de críticas sigue y sigue rebajándote, diciéndote cosas como: "No tengo remedio, nunca seré, no puedo, soy tan estúpido, por qué yo no, si sólo hubiera hecho…" Si dejas que esa voz autocrítica se exprese durante todo el día, al final acabarás sintiéndote realmente rebajado. En vez de ello, atrévete a decir: "¡Para! Basta. Lo que realmente me gusta de mí, por ejemplo, es mi afabilidad con los amigos, mi paciencia, mi valor, mi sentido del humor, mi buen gusto en el vestir, y la sensibilidad con la que he tratado a esa persona tan difícil." En un curso reciente alguien dijo que se dio cuenta de que, si hablara a sus amigos de la misma manera en que lo hacía consigo mismo, ¡no tendría ningún amigo! Tú tienes muchos puntos positivos: te sentirás mejor y serás más efectivo, tanto en tu nivel personal como en tu trabajo, si te aprecias más a ti mismo. La ventaja de esto es que uno se hace menos dependiente de lo que otras personas puedan sentir hacia ti. ¡En cambio esto puede inclinarles a ellos a apreciarte! Estimarte resulta mucho menos agotador que estar criticándote todo el tiempo.
Al principio puede parecerte raro concentrarte en lo bien que lo estás haciendo en lugar de fijarte en lo que no has hecho o en lo que debiste hacer de otra manera. Al final de cada jornada de trabajo, tómate un momento para apreciar lo que has logrado, en lugar de pasar revista mentalmente a todo lo que no has hecho. Luego, cuando estés a solas y necesites un estímulo adicional y alguien que sea amable contigo, puedes darte estima y apoyo.
Así pues, este día hemos de reflexionar en estas palabras y de recordarnos y repetir continuamente la siguiente afirmación:
ME APRECIO.

(Tomado de Buscadores de la Luz)

jueves, 22 de enero de 2009

COMO DESARROLLAR LA AUTOESTIMA (1)

Técnicas eficaces para aprender a valorarnos y respetarnos
Patricia Cleghorn

Construya su autoestima

¿Se siente a veces dudoso y falto de confianza, queriendo cambiar para sentirse más feliz pero sin saber cómo hacerlo? ¿Aparenta ser una persona afortunada y segura de sí misma, pero en el fondo no es alegre ni controla verdaderamente su propia vida? Tal vez le sorprenderá saber que éste es un excelente punto de partida. Sentir que desea tener más confianza en sí mismo o que le falta algo en su vida puede ser un estímulo para ayudarle a avanzar. No es usted el único con una baja autoestima: a casi todo el mundo le ha ocurrido en algún momento. La inseguridad y los problemas para relacionarse pueden asociarse directamente con una baja autoestima. Si nota que su vida está fuera de control a causa de rápidos e inesperados cambios, desarrollar la autoestima le ayudará a experimentar una sensación de control y equilibrio. Día a día podrá mejorar sus capacidades para usar su tiempo y su energía. Podrá concentrarse en lo que realmente es importante para su vida, sea cual sea su edad y sus circunstancias.

Cuando esté con personas que tienen confianza en sí mismas y se sienten cómodas, tal vez se preguntará cuál es el secreto de su autoestima.

Quizás ha pensado que alguien o algo ajeno a usted, puede proporcionarle una alta autoestima. ¿Qué cree que puede hacer de usted alguien con valía? Podría desear ser más afortunado, atractivo, joven o famoso. Tal vez esté ansioso por encontrar la persona idónea o mejorar su actual relación: Quizás nota cierta inseguridad o simplemente que algo falta en su vida.

A todos nos gustaría ser tocados con una varita mágica. Evidentemente esto no sucederá, pero lo cierto es que usted puede hacer que la magia entre a su vida. Incluso desde el mismo momento en que desee llevar una existencia más satisfactoria puede empezar ya a respetarse a sí mismo. Esto significa tratarse bien y no de manera severa. Respetarse a sí mismo significa tanto identificar las propias necesidades y deseos, como aquello que es correcto para uno como individuo. Ser benevolente hacia uno mismo se aplica no sólo a aquellas cosas que aseguran que uno no se forzará hasta la extenuación sino a la manera cómo habla de usted a los demás y, lo más importante, cómo se habla a sí mismo dentro de su cabeza. Para muchos, ciertas cosas que se dicen a sí mismos serían inaceptables si vinieran de otras personas.

Así pues, este día hemos de reflexionar en estas palabras y de recordarnos y repetir continuamente la siguiente afirmación:

Empiezo a respetarme y a gustarme cada vez más.

(Tomado de la Lista Buscadores de la Luz)

sábado, 17 de enero de 2009

LA ABUNDANCIA Y LA LEY DE ATRACCION


El Universo es abundante. Creen que esto es verdad?
Si no es así, miren el mar en toda su amplitud, cuando observamos el mar desde la distancia, puede ser desde un malecón, una montaña o desde un avión, podemos ver que no tiene fin. Observen la infinidad de plantas, árboles, flores que existen sólo en nuestra ciudad por donde caminamos también existe infinidad de personas que andan por las calles, la cantidad de lugares para comer, la cantidad incontable de automóviles que circulan por ahí, miles de edificios o millones en dinero que se mueve diariamente en un gran centro comercial (por poner sólo un ejemplo). Con todo eso podemos decir que no hay abundancia? o que estamos solos?
Nosotros vivimos en un mundo abundante, no sólo de cosas materiales, también existe abundancia de amor, de belleza etc. Por eso decía que el Universo es abundante, por lo tanto vivimos en un mundo abundante. La abundancia es una Ley Universal y está disponible para todos. La escasez es sólo una distorsión de la verdad, si nos ponemos a observar y reflexionamos acerca de ello podemos darnos cuenta que estamos rodeados de bendiciones.

Usted decide
Su actitud es la que permite que usted acepte esa abundancia o que la rechace, si observa las carencias, y se identifica con ellas eso será lo que surgirá en su vida, en cambio si observa la abundancia que existe alrededor, también eso será lo que aparecerá en su camino, usted escoge el papel de víctima o el de creador deliberado de su propia realidad, la elección no es difícil, pero muchas veces nos apegamos tanto al rol de víctima y le echamos la culpa al gobierno, al vecino, al jefe y así puede surgir una lista interminable de culpables y no asumimos la responsabilidad de que somos co-creadores de nuestra propia realidad.

Examinemos nuestro nivel vibratorio
Si nos encontramos en un momento en que pensamos que la vida es muy difícil, que nunca saldremos de la situación de carencia de dinero, de salud, de amor etc. eso nos llevará a estar tristes, deprimidos, de mal humor, desanimados, preocupados, y como todo es energía, nuestro pensamiento también vibra a un determinado nivel, en este caso muy bajo. Mientras nos mantengamos enfocados en la escasez no podremos subir el nivel vibratorio. Una forma de salir de esta situación es enfocarnos en las cosas que tenemos y agradecerlas y si empezamos a enumerarlas nos daremos cuenta de todas las cosas que sí tenemos, con esto subimos el nivel vibratorio y nos estamos armonizando con la abundancia del universo. Un buen ejercicio es: antes de dormir hacer una lista de todas las cosas buenas que tuvimos ese día, por pequeñas que sean y agradecerlas, así poco a poco iremos quitando nuestra atención de las carencias y nos iremos enfocando más en la abundancia que está a nuestro alrededor.

Todo depende de su actitud

Conocieron ustedes alguna persona millonaria o exitosa que diga “no puedo”, “no lo lograré”, “es difícil”, “no existen oportunidades para mi”? Ellos llegan a tener dinero, amor o éxito por que creen que pueden lograrlo y actúan de acuerdo a eso. Sería incongruente que digan por ejemplo “no hay dinero suficiente” y quieran crear o mantener una gran empresa. pues si lo hicieran así, tendrían actitudes contradictorias que impedirían lograr lo que desean. Las personas tienen éxito cuando creen que pueden hacer algo y actúan basados en esa creencia. Hay una enorme cantidad de dinero, amor y muchas cosas mas que están disponibles para usted si se abre a la posibilidad de no ser más la víctima y acepta la abundancia que el Universo está poniendo a su disposición.

martes, 13 de enero de 2009

YO ASUMO EL COMPROMISO



Sólo lograremos cambiar el mundo cuando cada uno de nosotros asumamos el compromiso de cambiar nuestros pensamientos, palabras y acciones para crear la paz y comprendamos que somos UNO, por lo tanto, si agredimos a nuestro hermano, nos estamos agrediendo a nosostros mismos. Valiosa iniciativa de Deepak Chopra.

EL PODER DE LA INTENCION

jueves, 8 de enero de 2009

"UNA LLAMADA AL AMOR"


Así pues, mira, observa, examina, explora... y tu mente se hará viva, eliminará su “grasa” y se tornará perspicaz, despierta y activa. Los muros de tu prisión se desplomarán hasta que no quede piedra sobre piedra, y tú te verás agraciado con la visión nítida y sin obstáculos de las cosas tal como son, con la experiencia directa de la realidad.


Imagínate a una persona gordísima y grasienta. En algo así puede llegar a convertirse tu mente: en algo tan gordo y grasiento, tan pesado y lento, que sea incapaz de pensar, de observar, de explorar, de descubrir... Mira a tu alrededor y verás cómo la mayoría de las mentes están así: torpes dormidas, protegidas por “capas de grasa”, deseando no ser molestadas ni sacudidas de su modorra.

¿Qué son esas “capas de grasa”? Son tus creencias, las conclusiones a que has llegado acerca de personas y cosas, tus hábitos y tus apegos. Tus años de formación deberían haberte servido para eliminar esas “capas” y liberar tu mente. En cambio, tu sociedad y tu cultura, que han recubierto tu mente con dichas adiposidades, te han enseñado a no verlas siquiera, a refugiarte en el sueño y a dejar que otras personas -los expertos: los dirigentes políticos, culturales, religiosos- piensen por ti. De ese modo, han conseguido abrumarte con el peso de una autoridad y una tradición intangibles e incontestables.

Veamos esas “capas” una por una.

La primera son tus creencias. Si tu manera de vivir viene determinada por tu condición de comunista o de capitalista , de musulmán o de judío, estarás experimentando la vida de un modo parcial y sesgado; hay entre tu y la realidad una barrera, una “capa de grasa” que te impide ver y tocar directamente dicha realidad.

La segunda “capa” la constituyen tus ideas. Si te aferras a una idea acerca de alguna persona, entonces ya no amas a esa persona, sino que amas tu idea acerca de ella. Cuando la ves hacer o decir algo, o comportarse de una determinada manera, le pones una etiqueta: “es tonta”, ”es torpe”, “es cruel”, ”es simpática”... Y entonces ya has puesto una pantalla, una “capa de grasa” entre tu y esa persona; y cuando vuelvas a encontrarte con ella, la verás en función de esa idea que te has formado aun cuando ella haya cambiado. Observa cómo es precisamente esto lo que has hecho con casi todas las personas que conoces.

La tercera “capa” son los hábitos. El hábito o la costumbre es algo esencial en la vida humana. No podríamos caminar, hablar o conducir un auto si no tuviéramos el hábito de hacerlo. Pero los hábitos deben limitarse al ámbito de las cosas “mecánicas”, y no deberían invadir los terrenos del amor o de la visión. A nadie le gusta ser amado “por costumbre”. ¿No te has sentado nunca a la orilla del mar, hechizado por la majestad y el misterio del océano? El pescador mira todos los días el océano sin caer en la cuenta de su grandeza. ¿Por qué? Por el efecto embotador de una “capa de grasa”, llamada “hábito”.
Te has formado una idea estereotipada acerca de todas las cosas que ves y, cuando tropiezas con ellas, no eres capaz de verlas en toda su cambiante novedad y frescor; lo único que ves es la misma idea insípida, espesa y aburrida que te has habituado a tener de ellas. Y así es como tratas y te relacionas con las personas y las cosas; sin frescor ni novedad de ningún tipo, sino de esa forma torpe y rutinaria generada por la costumbre. Eres incapaz de mirar de una manera más creativa, porque, al haber adquirido el hábito de tratar con el mundo y con la gente, puedes activar el “piloto automático” de tu mente e irte a dormir.

La cuarta “capa” formada por tus apegos y tus miedos, es la más fácil de ver. Recubre con una espesa capa de apego o de miedo (y de aversión, por consiguiente) cualquier cosa o persona, y en ese mismo instante dejarás de ver a esa persona o cosa como realmente es. Y para comprobar cuán cierto es esto, basta con que recuerdes a algunas de las personas que te desagradan o temes, o las que te sientes apegado.

¿Ves ahora hasta qué punto estás encerrado en una prisión creada por las creencias y tradiciones de tu sociedad y tu cultura y por las ideas, prejuicios, apegos y miedos producidos por tus experiencias pasadas? Hay una serie de muros que rodean tu prisión, de forma que te resulta casi imposible evadirte de ella y entrar en contacto con toda la riqueza de vida y de amor que hay en el exterior. Y, sin embargo, lejos de ser imposible, es realmente fácil y grato.

¿Qué hay que hacer? Cuatro cosas:

Primera
: reconocer que estás encerrado entre los muros de una prisión y que tu mente se ha quedado dormida. A la mayoría de las personas ni siquiera se les ocurre verlo, por lo que viven o mueren “encarceladas“. Y la mayoría también acaba siendo conformista y adaptándose a la vida de dicha prisión. Algunos salen “reformadores” y luchan por unas mejores condiciones de vida en la prisión: una mejor iluminación, una mejor ventilación... y casi nadie se decide a ser un rebelde, un revolucionario que eche abajo los muros de la prisión.
Sólo podrás ser revolucionario cuando consigas ver, antes que nada, dichos muros.

Segunda: contempla los muros; emplea horas enteras simplemente en observar tus ideas, tus hábitos, tus apegos y tus miedos, sin emitir juicio ni condena de ningún tipo. Limítate a mirarlos, y se derrumbarán.

Tercera: emplea también algún tiempo en observar las cosas y personas que te rodean. Mira, como si lo hicieras por primera vez, el rostro de un amigo, una hoja, un árbol, el vuelo de un pájaro, el comportamiento y las peculiaridades de las personas que te rodean.... Mira todas esas cosas de veras, y seguro que habrás de verlas tal como son en realidad, sin el efecto embotador y deformante de tus ideas y hábitos.

Cuarta (y más importante): siéntate tranquilamente y observa cómo funciona tu mente, de la que brota sin cesar un flujo de pensamientos, sensaciones y reacciones. Dedica largos ratos a observarlo todo ello del mismo modo en que contemplas un río o una película. No tardarás mucho tiempo en descubrir que es aún más interesante, vivificante y liberador. Después de todo, ¿acaso puedes afirmar que estás vivo si ni siquiera eres consciente de tus propios pensamientos y reacciones? Se dice que la vida inconsciente no merece ser vivida. Podría afirmarse que ni siquiera puede ser llamada “vida”, porque es una existencia mecánica, de “robot”, porque se parece más al sueño, a la falta del sentido, a la muerte... Y, sin embargo, es esto lo que la gente llama “vida humana”.

Así pues, mira, observa, examina, explora... y tu mente se hará viva, eliminará su “grasa” y se tornará perspicaz, despierta y activa. Los muros de tu prisión se desplomarán hasta que no quede piedra sobre piedra, y tú te verás agraciado con la visión nítida y sin obstáculos de las cosas tal como son, con la experiencia directa de la realidad.

Autor: Anthony Mello

(Ver otras entradas sobre La ley de atracción y el amor en setiembre 2009)

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